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Análisis Económico Ejecutivo

EN VÍSPERAS DE LA APROBACIÓN DEL PRESUPUESTO DE EGRESOS

El Congreso aprobó la Ley de Ingresos para el 2020 con un total de recursos por 6,107.7 miles de millones de pesos (mmp), cifra que finalmente superó en 11.4 mmp el monto original propuesto por la Secretaría de Hacienda. Con dicha aprobación se conserva en principio la salud de las finanzas públicas, ya que el gasto debe restringirse a la suma de los ingresos y endeudamiento público autorizados.

Ahora la aprobación del presupuesto de egresos es responsabilidad de la Cámara de Diputados. Éstos deberán buscar la asignación eficiente, transparente, equitativa y con reglas claras de los recursos, a fin de que el gobierno cumpla con sus obligaciones de construcción de infraestructura y el bienestar de los hogares. Ello incluye desde luego la seguridad pública.

La eficiencia de la asignación de los recursos es fundamental en un momento en el que las fuentes de ingresos están debilitadas. Ya hemos comentado que el marco macroeconómico con el que se calcularon las cifras de ingresos es un tanto optimistas, por lo que el balance de riesgos se inclina a la baja.

Por el lado del crecimiento del PIB, la encuesta más reciente del Banco de México señala que el pronóstico promedio para el 2020 se redujo a 1.21%. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, por cada medio punto de crecimiento la recaudación tributaria aumentaría en 17.25 mmp. Entonces, de cumplirse el pronóstico de la encuesta de BANXICO, la recaudación tributaria sería 27.3 mmp menor a la prevista. Asimismo, si la plataforma de producción de petróleo fuese menor a la contemplada en el presupuesto (1.951 millones de barriles diarios o MDB) y en vez de superar en 13% a la de este año lo hiciera en 7,2%, o sea, 1.851 MDB, la pérdida de ingresos congruente con los cálculos de la Secretaría sería de 32.6 mmp. No obstante, existe la posibilidad de que estas disminuciones puedan compensarse mediante un mayor precio del crudo –las autoridades calculan que por cada dólar adicional al precio estimado de 49 dólares por barril los ingresos aumentarían en 13.8 mmp. Además, como se comentó antes en este espacio, aún habrá recursos en el fondo de estabilización de ingresos presupuestarios (FEIP) por alrededor de 110 mmp y con eso se podría evitar un mayor déficit y endeudamiento público. Aunque el uso del FEIP para cubrir las contingencias señaladas no parece el más correcto ya que, en caso de presentarse el faltante, este no será consecuencia de factores cíclicos sino de estimaciones demasiado optimistas.

En este contexto, es particularmente importante que la asignación de los recursos sea lo más eficiente posible. Que se destinen a programas con reglas de operación y padrones de beneficiarios claros y transparentes y proyectos con comprobada rentabilidad social. Así, el presupuesto podrá contribuir a detonar la inversión privada y estimular el crecimiento económico. La asignación de recursos presupuestarios a programas asistenciales sin reglas de operación y sin padrones claros y transparentes y a proyectos de inversión emblemáticos sin estudios de rentabilidad puede ser el camino de mayor rentabilidad política, pero no ayudaría a resolver el problema de falta de crecimiento económico, lo que finalmente actuaría en contra del abatimiento de la desigualdad y la pobreza, probablemente sin perspectivas claras de un mayor ritmo de crecimiento y apuntando a uno más bien pobre en los años por venir.

El proyecto de presupuesto de egresos enviado por las autoridades a la Cámara de Diputados, que deberá aprobarse como máximo el próximo 15 de noviembre, refleja en buena medida la preferencia por cumplir con los programas sociales de transferencias sin condiciones y asistenciales recientemente instrumentados, y con un sacrificio continuado de la inversión física en infraestructura.

El Gobierno contará con 6,107.7mmp para gastar en 2020 y si se respeta la estructura del presupuesto propuesta, los recursos se destinarán preponderantemente a los rubros de bienestar y energía, donde se concentran los programas sociales insignia del gobierno (jóvenes construyendo el futuro, jóvenes escribiendo el futuro, entre otros) y los apoyos a las empresas productivas del estado (Pemex y CFE). Como se plantea hasta ahora, esto impide la inversión privada, mantiene el control del estado e inhibe la recuperación de la producción en el sector energético.

El hecho de que las autoridades insistan en canalizar recursos a programas con poca viabilidad contribuye también a fortalecer la incertidumbre ante la poca claridad del beneficio de dichos programas.

La estructura original del proyecto de presupuesto enviado a la Cámara de Diputados muestra que, en la clasificación administrativa del gasto programable, el gasto en energía crece 72.0% real y el de bienestar lo hace en 11.0%. Por el contrario, para salud se presupuesta una disminución real de 0.1%, para trabajo y previsión social una baja de 35.8% y para medio ambiente y recursos naturales, que incluye recursos hidráulicos, una de 7.7%.
Los diputados deben analizar y definir cual será la mejor opción para el país en la asignación del gasto público.

En un entorno macroeconómico que apunta hacia un magro crecimiento económico en el que por lo pronto el ingreso per cápita de la población está decreciendo, el sacrificio de la inversión pública parece un despropósito. Pero ello podría ser mitigado por una reactivación de inversión privada en áreas de infraestructura pública donde se requiere. Para ello, será indispensable el compromiso ágil y la acción rápida del gobierno federal a fin de permitir dicha inversión en áreas sensibles, como energía, y de utilizar toda su fuerza política para resolver los obstáculos que los proyectos enfrentan o puedan enfrentar por regulaciones o trámites en los tres niveles de gobierno.

En todo caso, la decisión de los diputados en la aprobación del presupuesto de egresos 2020 debería reflejarse en una mayor eficiencia del gasto público que, propicie más bienestar sobre bases productivas y sostenibles e impulse la inversión privada.

México

Cifras del INEGI señalan que durante octubre el indicador de confianza del consumidor reportó una disminución de un punto respecto al mes previo, como consecuencia de caídas en todos sus componentes. En relación con los indicadores que recogen la percepción acerca de la situación presente y futura de los hogares se observaron disminuciones de 0.7 y 2.0 puntos respectivamente, mientras que la opinión relacionada con la situación presente y futura de la economía en su conjunto reportó caídas de 0.4 y 1.5 puntos. Por su parte, el indicador que recoge la opinión sobre la adquisición de bienes duraderos tuvo una baja mensual de 0.03 puntos. No obstante, comparado con el mismo mes del año anterior, el indicador de confianza del consumidor mantuvo un comportamiento positivo al reportar un avance de 1.5 puntos. Si bien la percepción sobre la situación actual tanto de los hogares como de la economía tuvieron avances respecto al año pasado, su ritmo de avance se modera, lo cual está en línea con la percepción negativa acerca de la situación futura tanto de los hogares como de la economía en general.

De acuerdo con el reporte del INEGI, en agosto la inversión fija bruta tuvo un repunte mensual de 1.5%, después de tres meses consecutivos a la baja. Este comportamiento respondió en mayor medida al incremento de 3.6% en la inversión en construcción, especialmente a la destinada a construcción residencial, que creció 5.1% en el mes. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo creció 1.1%, impulsada por el avance de 4.6% en la adquisición de maquinaria y equipo de origen importado. No obstante estos resultados, en términos anuales la inversión fija bruta se mantuvo en terreno negativo al caer 3.3%, con lo que acumuló siete meses consecutivos a la baja

México

Durante octubre los precios al consumidor registraron un incremento mensual de 0.54%, impulsado en mayor proporción por el incremento de 1.46% en los precios del subíndice no subyacente, en especial por el alza de 3.30% en los precios del rubro de energéticos, que reflejó el repunte de 18.47% en los precios de la electricidad como consecuencia de la terminación de las tarifas de temporada cálida en diversas ciudades del país. Por su parte, el subíndice de precios subyacente aumentó 0.25%, impulsado por el alza de 0.26% en el rubro de mercancías y de 0.23% en el de servicios. En términos anuales la inflación se ubicó en 3.02% en octubre, dos centésimas de punto porcentual por arriba de la reportada un mes antes. Este resultado refleja el aumento anual de 3.68% en el subíndice subyacente y de 1.01% en el no subyacente.

Durante agosto el indicador de consumo privado en el mercado interior registró una disminución mensual de 0.3%, su segunda variación negativa de forma consecutiva. Este comportamiento reflejó la caída de 4.1% en el consumo de bienes importados. Por el contrario, el indicador de consumo de bienes y servicios de origen nacional aumentó 0.1%. En su comparación anual, en agosto el indicador general de consumo tuvo un avance real de 0.1%. A su interior, los gastos en bienes y servicios nacionales aumentaron 0.3%, mientras que el consumo de bienes de origen importado se redujo 1.0%.

Estados Unidos

El Census Bureau informó que en septiembre el déficit comercial fue de 52.5 mil millones de dólares (mmd), monto que además de ser el más bajo desde abril pasado, estuvo en línea con la estimación del mercado. Las exportaciones de bienes disminuyeron 1.8 mmd, mientras que las importaciones lo hicieron en 4.4 mmd. Por países, se observa que en septiembre el déficit con China se redujo en 0.9 mmd, mientras que con México el déficit aumentó en 0.7 mmd. De esta manera, en los primeros nueve meses, el déficit acumulado con México ascendió a 76 mmd, superior en 17.3 mmd al reportado en igual periodo del año pasdo.

Información de la Reserva Federal señala que durante septiembre el crédito al consumidor sumó un total de 4,149.3 mmd, lo que significó un aumento de 9.5 mmd respecto al mes previo. A su interior, el crédito no revolvente ascendió a 3,072.3 mmd, 10.6 mmd más que un mes antes. Por el contrario, el crédito revolvente fue de 1,077 mmd en el mes, lo que significó una disminución mensual de 1.1 mmd. En términos anuales el crédito al consumo registró un incremento de 5.0%, impulsado por un alza de 2.3% en el crédito revolvente y de un aumento de 6.0% en el no revolvente.

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Marielena Vega

Marielena Vega

Marielena Vega
@marielenavega
Periodista financiera, columnista en @eleconlmista, conductora en #IndiceEconómico ADN40, cofundadora de SDYAmor 889fm ACIR, directora y fundadora de revista ZAFO única revista de finanzas para niños, y directora editorial de la revista de derecho laboral patronal Evidenicas.

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