Junta de consejo

Declive y doble discurso

Volver a confiar en que el Gobierno Federal puede caminar con apoyo de la iniciativa privada, como aliado y no como enemigo, es a lo que por ahora le apuesta el sector empresarial.

Sabemos que a la iniciativa privada ya no le alarma el doble discurso que maneja el presidente Andrés Manuel López Obrador. Nos comentan que mientras en las reuniones que sostienen a puerta cerrada se cumpla con lo pactado, el jefe del Ejecutivo puede decir lo que quiera en las mañaneras.

Y aunque en varias ocasiones sí le ha dado revés al sector empresarial, esperan llegar a buenos acuerdos, con el argumento de que para sacar adelante al país se requiere un verdadero crecimiento y no paliativos.

Porque por más que la economía crezca 6%, este año no alcanzará a verse reflejado en los mexicanos, que vivimos una caída superior a la crisis de 1994-95 y a la de 2008-09.

De ahí que, para verdaderamente salir adelante, se necesita una inversión equivalente al 25% del PIB. Sabemos que los empresarios se han comprometido a aportar 20%, siempre y cuando el Gobierno Federal aporte el 5% restante y establezca condiciones que den certeza jurídica.

Y facilite el acotamiento de la tramitología. Además de revisar iniciativas y reformas que están lejos del estado de derecho, e incluso están por encima de la Constitución.

Como es el caso de la reforma eléctrica, la Ley de Hidrocarburos, que atenta contra la libre competencia, así como revisar el artículo transitorio, que extiende dos años el cargo del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y qué decir de la posibilidad de que los usuarios de celular proporcionen datos biométricos. Todo ello deberá revisarse porque atenta contra la Constitución, los derechos humanos y aleja la inversión.

Todo ello suena bien, y si las pláticas, como nos dicen, que sostiene el gremio empresarial con el Gobierno Federal se alinean en pro de un país, la realidad será diferente.

Pero la gran pregunta es: ¿Se optará por lo que necesita el país o por promesas de campaña, aunque éstas hayan quedado rebasadas?

Porque también viene en camino una reforma fiscal. Y en este sentido, la propuesta de la IP, y que ya ha sido planteada a las autoridades de este gobierno, es que la reforma sea impulsora de inversión, que haya mejores condiciones de pago de pymes en materia fiscal y se mantenga la promesa de no subir impuestos, que se dé la compensación universal, que disminuyan los impuestos a los intereses.

Además de que haya créditos a las empresas con tasas bajas, con periodos de gracias más factibles. Para superar la crisis y, entonces sí, el sector empresarial participe en la reactivación económica.

¿Mucho que pedir? No. Todo ello se podría llevar a la realidad con voluntad política. El gran pero es que el Gobierno Federal ya les ha dado revés a los compromisos hechos con el sector empresarial. No se nos olvide que el propio Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia se comprometió en una asamblea de la Coparmex, entonces bajo la presidencia de Gustavo de Hoyos, a no quitar el aeropuerto de Texcoco, siempre y cuando se hiciera con inversión privada. Y pese a que así iba a ser, la realidad fue decirle adiós a esta inversión ya comprometida. Ya se verá si el doble discurso se inclina hacia lo prometido a los empresarios en pro de un país, o no. Usted qué cree.

About the author

Marielena Vega

Marielena Vega
@marielenavega
Periodista financiera, columnista en @eleconlmista, conductora en #IndiceEconómico ADN40, cofundadora de SDYAmor 889fm ACIR, directora y fundadora de revista ZAFO única revista de finanzas para niños, y directora editorial de la revista de derecho laboral patronal Evidenicas.

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