Estrategia de Negocios

Impuestos sin reforma en salud

Vaya estrategias. Todo parece que la reforma a la salud no está prosperando; a cambio vuelve a la mesa de análisis la propuesta para establecer impuestos en materia de salud.

El esquema no es muy popular, menos tratándose de un año electoral. Así que habrá que ver qué tanto prospera.

Por lo pronto, la propuesta es llevar a la realidad impuestos generales para financiar los servicios de salud, misma que iría apegada a una reforma que se plantea para el siguiente año, aunque limitada.

Además de incorporar impuestos especiales que por ley tendrían como destino específico financiar la atención médica de todos los mexicanos.

Nos dicen que dichos mecanismos podrían basarse en una combinación de gravámenes sobre el consumo general y el ingreso, con la posible inclusión o redirección de impuestos sobre la producción y consumo de artículos que representan un riesgo para la salud: tabaco y alcohol.

El esquema que se visualiza es que se genere una cuota social generalizada para la salud, de una forma eficaz y transparente para que la sociedad apoye un incremento necesario de obligaciones fiscales para financiar la salud.

En paralelo a la reforma a las contribuciones fiscales, se habla de la conformación de un fondo único para financiar la salud con dos componentes: el relacionado a la salud pública que permita financiar las acciones reguladas por la Federación y la relacionada con las aportaciones para servicios universales, que permita el pago por capacitación de acuerdo con la población afiliada a las instituciones articuladoras, las cuales recibirán directamente los recursos del fondo y pagarán por evento.

Se tiene previsto que el financiamiento para la atención de la a la persona sea principalmente por captación, independientemente de la institución federal o estatal prestadora del servicio. La propuesta es que se haga un ajuste de riesgos prospectivos por edad y sexo, a fin de disminuir la incertidumbre del gasto esperado por individuo y, con ello, evitar la selección de riesgos por parte de las instituciones articuladoras, además de generar el incentivo para que éstas busquen la eficiencia en el gasto.

A su vez, las articuladoras y sus redes de prestadores de servicios contarían con la mayor libertad organizativa y financiera para manejar sus presupuestos y sistemas de planeación, sujetos al escrutinio objetivo de sus eficiencias por el pagador, que puede fácilmente modularse a través de la satisfacción de sus usuarios y por medio de la introducción de los acuerdos de desempeño.

Habría que esperar la forma en que pretenden aplicarse estos gravámenes, más cuando no se cuenta con una reforma de fondo. Podría darse el caso de que se busque dinero bueno para el malo, lo cual, en estos casos, agravaría el problema.

Además, la falta de condiciones benéficas que obtienen actualmente los usuarios por sus cuotas, simplemente, ésta muy lejos de lo que desean.

No habrá que perder de vista,  los pasos que se den en materia de salud. Lo cierto es que nadie podría discutir de que requieren de ayuda. Cuando menos así lo piensan la secretaria de Salud, Mercedes Juan López, José Antonio González Anaya, del IMSS y Sebastián Lerdo de Tejada del ISSSTE. ¿Será que alguna otra autoridad está pensando primero en un planteamiento fiscal y después estructural?

About the author

Marielena Vega

Marielena Vega
@marielenavega
Periodista financiera, columnista en @eleconlmista, conductora en #IndiceEconómico ADN40, cofundadora de SDYAmor 889fm ACIR, directora y fundadora de revista ZAFO única revista de finanzas para niños, y directora editorial de la revista de derecho laboral patronal Evidenicas.

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