Junta de consejo

Llegó la debacle en salud

Compras de pánico es lo que estamos viendo en el sector salud, por 60% de las fórmulas de medicamentos que aún no tiene el Gobierno Federal. ¿De dónde o con quién? Con quien se pueda y tenga. Esquemas directos, porque el declive ahora sí comenzó a sentirse.

Las vacunas comienzan a fluir, lento, pero fluyen, y ello deja al descubierto las deficiencias y escasez de medicamentos. Desgraciadamente, medicamentos que combaten enfermedades degenerativas, y ni hablar de los instrumentos para atender operaciones.

El caso es que las compras vía UNOPS, al mando de Grete Faremo, no fueron efectivas para el sector salud mexicano.

Resulta que del 100% de las fórmulas que se compraban todos los años, quedaron desiertas el 55%, y aunque las que se compraron se hicieron más económicas, la realidad es que muchas están en bodegas, porque aún no se cuenta con el sistema de distribución adecuado.

¿Y el resto de las medicinas? Cada hospital está viendo por sí mismo cómo se compran.

Un año y medio de retraso en el suministro de medicamentos, una estrategia a medias; un programa ineficiente vía el Insabi, al mando de Juan Antonio Ferrer, y un eco que ya afecta al sector salud privado. Es lo que se vive en la actualidad.

La estrategia ahora es sálvense como sea. Cada institución, prácticamente cada hospital, está haciendo lo que puede. Comprando de forma directa, donde sea posible y con quien tenga. Lo malo es que, de frente a la demanda y la oferta, se impacta en el precio.

El problema comenzó desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador canceló las compras consolidadas que se realizaban vía el IMSS. Argumentando precios altos e irregularidades por control de los grandes distribuidores.

Hoy las autoridades, con este nuevo esquema, se han gastado más y aún no se cuenta con los medicamentos, instrumentos y tecnología necesaria, en todos los hospitales.

Y no se ve cómo se saldrá de esta debacle. Porque el gremio farmacéutico dejó de tener grandes inventarios en territorio nacional, y ni qué decir de la compra de insumos para la creación de medicamentos, no era para menos, sí sabían que no iban a atender la demanda del sector público.

Así que cada hospital hace lo que puede para realizar compras directas de lo que necesita, con la promesa de que pagará, igual que antes, a 60 o 90 días de haber recibido el medicamento. Sólo que el sector farmacéutico, ante tanto cambio, hoy día no tiene certeza de vender y que se le pague en tiempo y forma.

Porque, además, son las farmacéuticas las que deben hacer el trato con los distribuidores, los de siempre, porque no se conformó una red de distribución como esperaban las autoridades de salud.

La gran debacle será ver que se alarga el tiempo de espera en tratamientos, que faltan medicamentos para atender enfermedades degenerativas, o incluso se carece de instrumentos para realizar procesos quirúrgicos, ésa será la constante.

No obstante, parece que no hay un plan B por parte de las autoridades de salud, que encabeza Jorge Alcocer.

Si se piensa en lo que se necesita como país, sería regresar a lo que venía funcionando. Pero todo indica que eso ni soñando. El costo político de las muertes, no sólo por el mal manejo del Covid-19, sino de la falta de atención y medicamentos, parece que se asumirá. Porque el caos y la debacle son una realidad, de la cual me venía dando cuenta, pese a que muchos me dijeron que era alarmista, que tenía mal los datos y que todo iba bien.

About the author

Marielena Vega

Marielena Vega
@marielenavega
Periodista financiera, columnista en @eleconlmista, conductora en #IndiceEconómico ADN40, cofundadora de SDYAmor 889fm ACIR, directora y fundadora de revista ZAFO única revista de finanzas para niños, y directora editorial de la revista de derecho laboral patronal Evidenicas.

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